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Corre, reza, ama: Toa Taua en el espejo de Bo Jackson

Cuatro años dan para mucho. Puedes pagar un coche, sacarte un título universitario, soportar a un inútil como Presidente de la nación o escribir El señor de las moscas. Según Grok, además, deberías ser capaz de aprender un idioma desde cero hasta un nivel nativo, completar una transformación física significativa o construir una relación sólida, inquebrantable. Para Bo Jackson 4 años supusieron entrar en la historia para siempre.

Pese a ser seleccionado por los Yankees en el Draft de 1982, Bo prefirió ir a la Universidad de Auburn, en su Alabama natal, con una beca completa de football. Le había prometido a su madre que sería el primero de su familia en tener una carrera universitaria. Lo consiguió, después de cuatro años plagados de éxitos. En su último año en College corrió 1876 yardas y sus actuaciones le valieron para ganar el Heisman en el resultado más apretado de la historia del trofeo, al doblegar al QB de Iowa Chuck Long. El suyo, el 34, es uno de los únicos tres dorsales retirados por Auburn. En sus ratos libres jugó y destacó tanto en béisbol como en atletismo. Se clasificó dos años seguidos para los campeonatos universitarios nacionales en los 100 metros lisos. Pese a ser un atleta excepcional, prefirió la seguridad económica de la MLB y de la NFL. En una lista de los 25 mejores jugadores de la historia del fútbol colegial, realizada en 2007 por la ESPN, Jackson fue elegido en el número 8.

En el Draft de la NFL de 1986 fue escogido en el número 1 por Tampa. Sin embargo decidió no jugar para ellos. Estos días estamos atentos a las noticias de Shemar Stewart, el primera ronda de los Bengals que ha declinado jugar en Cincinatti debido a ciertas cláusulas contractuales que no está dispuesto a firmar. No es pues el primero en negarse a jugar. Y no será el último. El problema de Jackson fue la dualidad. Tampa no quería compartir sus huesos con el béisbol y filtró que el jugador había acudido en un jet privado a realizar una visita a sus instalaciones. El hecho, prohibido por la NCAA, provocó que fuera inelegible ese último año para jugar al béisbol en la universidad. Según Jackson, la jugarreta de los Buccaneers pretendía mantenerle alejado de los bates y las bases para que se centrara en el ovoide. Como contundente respuesta dijo que jamás jugaría para ellos, aunque le escogieran en el 1. Cosa que Tampa hizo de igual modo. Bo rechazó su oferta por cuatro años y firmó, sin embargo, tres con los Kansas City Royals. Llegó a ser nombrado All Star de la liga durante los 9 años que jugó.

En 1987, después del desplante en Florida, no quería saber nada de football. En una jugada maestra, no obstante, los Raiders lo escogieron en séptima ronda. El dueño, Al Davis, se había declarado fan incondicional de Jackson y le prometió que podría jugar al béisbol sin ningún problema. Incluso si eso supusiera perderse algún partido de la NFL. Bo Jackson firmó 5 años con Los Ángeles aunque solo llegaría a jugar cuatro. Una lesión de cadera le apartó de la liga en 1990. Quizá su partido más memorable llegó en su temporada rookie, un Monday Night contra los Seahawks. Durante la semana, el LB de Seattle Brian Bosworth comentó repetidas veces las ganas que tenía de enfrentarse a Bo y cómo sería capaz de secarle. Enrabietado, el de Alabama hizo 221 yardas aquella noche, anotó dos TD de carrera y otro de recepción, y logró una carrera de 91 yardas hasta la end zone rival sin que nadie pudiera ni rozarle. En la NFL también fue nombrado Pro Bowler y así se convirtió en el primer deportista de la historia en ser All Star en dos de las 4 grandes ligas americanas. Una leyenda.

Esas 221 yardas supusieron en su momento un récord para la franquicia que se mantendría vigente durante 10 años hasta que Napoleon Kaufman, en la jornada 8 de 1997, lo batió llegando hasta las 227. Su actuación sirvió para endosar la primera derrota del curso a los Denver Broncos que, a la larga, terminarían ganando el anillo. Napoleon (Nip para los amigos) no fue el primer jugador de Lomboc, California, en llegar a la NFL aunque quizá sí el más famoso. Hasta ahora.

Hemos podido saber que Toa Taua (hijo de Taua Taua y hermano de Vai Taua, waiveado dos años seguidos en agosto por los Bills y los Seahawks en los primeros años 10), corredor estrella de los Michigan Panthers y subcampeón, pues, de la UFL este curso 2025, está a prueba con los Detroit Lions. No ha tenido que viajar mucho el bueno de Toa para encontrar una nueva oportunidad de brillar. Hacer roster es muy difícil, casi imposible, pero Taua ha dado sobradas muestras de superación y aguante como para que estas cosas le afecten. Elegido y cortado múltiples veces en sus 3 años lejos de la Universidad de Nevada, la fama le llegó, con la temporada empezada, mientras trabajaba en un club de golf para sacar adelante a su familia. El muchacho es una roca, encuentra fisuras a base de palos, bloquea con soltura, es disciplinado y potente. Y desde esta firma se le apoya sin condiciones. Ojalá lo consiga.


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