Si te gustan las películas de desastres conoces el patrón: la primera media hora sirve para plantear el problema, presentar a los protagonistas y regar la pantalla de indicios y pistas sobre lo que ha de venir. Tal vez haya un cadáver, o dos, que las autoridades competentes achaquen a un accidente desafortunado -eso no engañará a nuestro avezado Starring– y un insólito comportamiento animal: las abejas desaparecen, las ballenas se despistan, los pájaros adelantan su migración… Luego, cuando llegan el terremoto, la ola gigante, el meteorito o la invasión alienígena, empieza la acción y se termina la reflexión. Es hora de correr.
Para los que supieron mirar, el tsunami de despidos acaecidos los últimos días en las oficinas de varios equipos de la UFL no hacía presagiar nada bueno, los front office de Houston y Memphis desaparecieron por completo mientras que los de Michigan y Birmingham quedaron reducidos a una sola persona. Esta madrugada, entre la primera y la segunda visita al lavabo, nos tropezamos con el bombazo: hasta cuatro equipos de la liga (la mitad) tenían que hacer las maletas para trasladarse de ciudad. Memphis, Detroit, Houston y Birmingham desaparecen del panorama primaveral y son sustituidas por alguna ciudad de Idaho, Florida, Ohio y Kentucky. Una de las dos conferencias suprimida por completo. A esta hora de finales de Julio de 2025 las mejor colocadas serían Boise, Orlando, Canton y Lousville, con Tampa y Lexington al acecho. Además, los Renegades pasan a llamarse Texas en lugar de Arlington.
No era ningún secreto que los jefazos de la liga no estaban contentos con las asistencias de alguno de los equipos este año: tanto los espectadores en directo como los televisivos sufrieron una bajada importante. Un vistazo a las medias puede ser cristalino:

Las tres peores de 2024 han sido erradicadas de la faz de la tierra. La cuarta, Renegades, está a salvo ya que es la sede oficial de la liga. La supresión de Michigan, la tercera mejor, se explica desde los excesivos costes que supone jugar en el Ford Field.
Mientras en mayo y junio se hablaba de posibles expansiones, de pasar a 10 o 12 equipos, esas conversaciones se fueron enfriando a medida que se acercaba el final de la competición.
Que se opte ahora por este cambio radical no es baladí. Afrontando su tercer año, el proyecto vive horas clave. Después de la final entre Panthers y Defenders se nos dijo que la estabilidad de la UFL estaba garantizada: más allá de algún cambio puntual la continuidad, la temporada 2026, era un hecho. Lo acaecido ayer, sin embargo, parece un giro demasiado profundo, parece indicar una desesperación con la que no contábamos. Houston y Memphis estaban en muchas quinielas, no nos engañemos. Pese a que la temporada de Roughnecks no ha sido del todo mala esto no va sobre ganar, va sobre dinero. Si lo importante fueran las victorias no habrían caído los 3 veces campeones, Stallions, por ejemplo; o el finalista de este año, Panthers. La liga busca mercados estables, afluencias importantes y audiencias millonarias. Y todo ello mientras se van estableciendo piques y rivalidades que conviertan al producto en algo de lo que la gente quiera hablar. No puedo ni comprender cómo se habrán sentido los aficionados de esos equipos esta mañana. Abatidos, engañados, incrédulos.
Esa sensación de improvisado bandazo nos llega, claro, por los sustitutos escogidos: de nuevo Florida, después de la desaparición tres años atrás de Tampa Bay Bandits que no llevaba al campo más gente que Houston; Mi Idaho privado (te lloramos River Phoenix), con Boise, un estado de recolectores de patatas, de fútbol tibio y campo azul, de moda este curso por Ashton Jeanty; Kentucky, entre el pollo frito y las carreras de caballos, no parece que pueda ofrecer mucho más cociente que Alabama; y, por último, Ohio, cuna del fútbol y mortaja de la fama, no es la peor elección pero está por ver que puedan tener más tirón que sus vecinos de Michigan.
De momento, después de la filtración, lo primero que han dejado caer es que Boise tiene que hacer un esfuerzo por demostrar que es digna de sentarse a la mesa de los mayores y que, en caso contrario, Oklahoma podría estar al acecho. O sea, de primeras, amenazando. Así da gusto empezar algo. Sintiendo el filo de la espada, frío, duro, pesado, apoyado sobre tu cuello desnudo.
Una vez disminuyan las réplicas habrá que evaluar las dimensiones de la catástrofe. Recoger los cascotes, contar las bajas y empezar desde cero. De momento seguimos esperando por un Draft que se anunció para este Julio que ya desfallece. Mientras tanto, hay una pregunta que me revuelve por dentro y no me deja comer: ¿qué será de CJ Johnson?
Descubre más desde Los Índies de la NFL
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.


