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College Football 2026: 8 historias que tienes que seguir este año en la NCAA

El College Football está de vuelta. Sabemos que para muchos aficionados que se asoman desde la NFL esto significa entrar en un universo de nombres imposibles, de universidades que cambian de conferencia o de esa mezcla de jugadores que llegarán a la NFL enfrentándose a otros que acabarán como agentes de seguros.

Pero el fútbol universitario tiene algo que la NFL no puede ofrecer: historias. Jugadores que llegan con 18 años y pueden convertirse en estrellas nacionales. Entrenadores que se juegan su futuro y, lo que es aún más importante, su reputación. Programas históricos intentando volver a la cima. O universidades hasta hace poco irrelevantes y que ahora quieren asaltar la mesa de los gigantes.

Ya ha dado comienzo la temporada 2026 con unos cuantos partidos de la primera semana, y Los Indies traemos ocho historias que merece la pena seguir en esta nueva campaña. No hay que conocer todas las conferencias ni memorizar el famoso Top 25. Es suficiente con sentarse frente a la tele un sábado por la tarde, elegir un partido y disfrutar.

– Tres quarterbacks adolescentes quieren conquistar el College Football

Hay algo especialmente bonito en el fútbol universitario: puedes ver a un jugador con 18 años convertirse, prácticamente de la noche a la mañana, en una estrella nacional. Y este año hay tres quarterbacks recién llegados que están llamados a ser protagonistas: Faizon Brandon en Tennessee, Keisean Henderson en Houston y Jared Curtis en Vanderbilt.

Brandon ya ha sido nombrado como QB1 en los Volunteers y es probablemente el que más opciones tiene de convertirse más pronto que tarde en un fenómeno del que hablar. Tennessee tiene en sus manos a uno de los quarterbacks de instituto mejor valorados de los últimos años y la expectación alrededor del jugador es enorme.

Henderson, por su parte, llega a Houston con un cartel muy parecido aunque su situación es algo diferente: el quarterback titular es Conner Weigman y queda relegado inicialmente al banquillo. Aunque conociendo el historial de lesiones del ex de Texas A&M, probablemente en algún momento de la temporada le toque saltar al campo. Y ahí se desatará la pasión por el joven diamante.

Y luego está Curtis. Vanderbilt no es precisamente una universidad que uno asociaría inmediatamente con un quarterback cinco estrellas. Por eso su llegada es tan interesante. Si hizo decommit con Georgia fue porque espera ser titular en Nashville desde el principio. Y claro, en la «music city» están como locos con su nueva ilusión.

Los tres representan algo que estamos empezando a ver cada vez más en el college en el deporte y en la vida: los jóvenes tienen menos paciencia y cada vez llegan mejor preparados. Siempre ha sido habitual que un freshman pasara un año, o incluso dos, aprendiendo a la sombra de un veterano, pero ahora los grandes recruits quieren jugar de inmediato. Y si no juegan, tienen el transfer portal a un par de clics para dar un giro radical a sus carreras.

Así que estaremos atentos. Porque si uno de estos tres explota, no sería extraño que en doce meses estemos hablando de él como uno de los nombres más importantes del fútbol universitario.

– Lane Kiffin ha llegado a LSU. Ahora toca pagar la factura

Si no conoces demasiado el College Football pero quieres entender rápidamente cómo funciona, Lane Kiffin es un personaje perfecto para empezar. Kiffin nunca pasa desapercibido, y su llegada a LSU fue una auténtica bomba. El entrenador abandonó Ole Miss para hacerse cargo de LSU. Y lo hizo de una forma especialmente turbulenta, dejando atrás un programa que había convertido en uno de los equipos más competitivos de la SEC y justo antes de jugarse los partidos más importantes de los playoffs por el título nacional.

Ahora tiene que demostrar que todo ese ruido merecía la pena. Porque LSU quiere competir por lo máximo. La universidad ha apostado fuerte, muy fuerte. La plantilla se ha reconstruido a través del transfer portal y Kiffin ha aprovechado el nuevo escenario del college como pocos entrenadores.

El quarterback será Sam Leavitt, llegado desde Arizona State, mientras que la línea ofensiva también ha recibido refuerzos importantes. La historia va mucho más allá del rendimiento de LSU, y es que Kiffin tiene que volver a Oxford a medirse a sus ex. El 19 de septiembre LSU visita Ole Miss en lo que será uno de los partidos más esperados de toda la temporada.

LSU empieza la temporada en el nº11 del AP Poll. Las expectativas son enormes. Y ahora nos queda descubrir si Kiffin es capaz de convertir el ruido en victorias. Más le vale, porque todos los focos van a estar sobre su trabajo y habrá quien le esté esperando con la espada afilada si no está a la altura de lo que se espera de él en su nueva casa.

– Clemson y la pregunta que Dabo Swinney llevaba años evitando

Aquí no hablaremos solamente de Clemson. También de cómo ha cambiado el football universitario. Durante años, Dabo Swinney fue uno de los entrenadores más reticentes a utilizar el transfer portal de manera agresiva y contundente. Su filosofía era clara: reclutar jugadores de instituto, desarrollarlos y construir en base a eso. Hubo un tiempo en el que funcionó. Y vaya si funcionó. Dos campeonatos nacionales en 2016 y 2018 y prácticamente una década instalados entre la élite del college.

Pero el football universitario de 2026 no es el de 2016, y Clemson ha tenido que adaptarse. Tras un decepcionante récord de 7-6 en 2025, el programa ha aumentado considerablemente su actividad en el portal y ha cambiado la composición de su plantilla.

La pregunta que se plantea es fascinante: ¿Puede Dabo competir utilizando las reglas del nuevo College Football sin dejar de ser él mismo? Pronto vamos a tener una respuesta, porque Clemson empieza la temporada visitando a la LSU del mencionado Kiffin. Un partido que para nada será una simple inauguración de temporada, sino que enfrentará a dos programas que están intentando demostrar que su pasado más reciente no va a condicionar su futuro. LSU quiere demostrar que ha vuelto, pero Clemson quiere demostrar que nunca se fue.

– Indiana quiere refrendar que 2025 no fue un milagro

Hay historias bonitas y después está la que protagonizó Indiana de la mano de su head coach Curt Cignetti y de su quarterback Fernando Mendoza. Los Hoosiers pasaron de ser uno de los programas más irrelevantes de las grandes conferencias a convertirse en campeones nacionales con un récord de 16-0. Sí, 16-0. Es difícil encontrar una transformación semejante en la historia reciente del deporte. Pero ahora llega la parte (aún más) complicada: tratar de repetirlo.

Indiana ha perdido a Fernando Mendoza, guía y ganador del Heisman Trophy tras haber sido la primera elección del Draft de la NFL de 2026. Y con él además se ha marchado una cantidad considerable de talento. Y, sin embargo, aparecen como nº6 del país en el ranking de AP Poll.

Eso nos plantea una pregunta muy directa: ¿se ha convertido Indiana realmente en una potencia? ¿O lo de 2025 fue una de esas temporadas casi irrepetibles que se dan de tanto en tanto en el deporte? Curt Cignetti ya demostró que sabe construir y ahora tiene que demostrar que sabe mantenerse en la zona noble. Indiana ya no cuenta con el factor sorpresa a su favor, ahora todo el mundo sabe quiénes son. Se viene una temporada digna de seguir en Bloomington.

¿Podrán ser de nuevo uno de los grandes tótems del football colegial de la mano de Cignetti?

– Arch Manning: año clave para el sobrino de América

Es difícil encontrar un quarterback en el football universitario sobre el que se haya escrito tanto antes de que tuviera que demostrar realmente que era una estrella. Arch Manning lleva años viviendo con una etiqueta imposible. Nieto de Archie, sobrino de Peyton y Eli. Es el quarterback al que todo el mundo esperaba. El chaval que convirtió cada partido de instituto en un acontecimiento. Llegó con la etiqueta de futuro nº1 del draft desde antes incluso de disputar un snap como universitario.

Pero ahora estamos en 2026, y Arch Manning ya no es el hermano pequeño de la historia de los Manning. Es el quarterback titular de los Texas Longhorns y eso conlleva una responsabilidad, pero también una presión y una cierta exigencia. En 2025 lanzó para más de 3.000 yardas con 26 touchdowns y solamente siete intercepciones, además de añadir diez anotaciones terrestres, aunque sus porcentajes de completados y rating de pase todavía quedasen lejos de los mejores quarterbacks de la nación.

Por eso 2026 es tan importante. Ahora que ya sabemos que puede llegar a ser un buen jugador, también queremos descubrir si puede ser dominante y cargar con la losa que lleva en el apellido.

Texas empieza la temporada como 5º máximo favorito y en la semana 2 tendrá uno de esos partidos que pueden marcar una temporada entera: recibe a Ohio State. Hace un año ya se cruzaron en la jornada inaugural, donde los Buckeyes se impusieron, entonces ejerciendo como locales en el Ohio Stadium de Columbus, y esperan darle la vuelta a la tortilla y cambiar la dinámica, dándose así un empujón tanto deportivo como a nivel de moral y confianza.

Arch y los suyos contra los favoritos y campeones en 2024. El escenario perfecto para un rodaje de excepción.

– Oregon quiere ponerse su primer anillo de campeón nacional

Los Ducks de Oregon llevan varios años llamando a la puerta sin éxito y ahora parece haber llegado el momento en que toca abrirla. Empiezan 2026 como nº2 del país y, probablemente, con uno de los rosters más completos de todo el College Football. No es casualidad: en Oregon han conseguido combinar un recruiting de primer nivel, un muy buen transfer portal y una cierta continuidad de una manera que empieza a parecerse mucho a la de los grandes programas del país.

Al frente un año más estará Dan Lanning, que desde que llegó a Eugene ha convertido a Oregon en una máquina de competir. Pero 2026 puede ser el año en el que haya que dejar de preguntarse si los Ducks están preparados para ganar el título sino cuánto tiempo van a tardar en hacerlo. Porque siempre están en el grupo de candidatos pero no son capaces de materializar el gran objetivo.

El gran nombre es Dante Moore. El quarterback fue uno de los grandes protagonistas de 2025 lanzando para 3.565 yardas y 30 touchdowns, y ahora afronta su temporada de consagración. Tras sus dudas acerca de asomarse a la NFL, decidió volver a Eugene para erigirse como el héroe que necesita la afición e intentar llevar el National Championship por primera a las vitrinas de los patos de Oregon.

Tener un quarterback consolidado es casi media batalla ganada en estas instancias, pero Oregon no vive únicamente de Moore. A pesar del talento perdido, han conseguido mantener una enorme cantidad de jugadores de calidad alrededor del quarterback. Jordon Davison y Dierre Hill forman una pareja de running backs con muchísimo potencial, mientras que Jeremiah McClellan, Evan Stewart y el magnífico Dakorien Moore forman un grupo de receptores de gran nivel. Si a eso sumamos que la marcha de Kenyon Sadiq supone aupar a Jamari Johnson al puesto de TE1, les queda un ataque de toma pan y moja. Lo tienen todo para divertirse este año en Eugene. Para divertirse y para ganar, que es de lo que va esto.

Defensivamente la situación es igualmente interesante. Los Ducks conservan gran parte de su bloque defensivo, a lo que han sumado 2 incorporaciones de mucho nivel: Carl Williams IV que llega desde Baylor y una de las grandes estrellas defensivas de toda la nación, el safety (y veremos si también receptor) Koi Perich.

Oregon lo tiene todo para dominar y aspirar a lo máximo en este 2026. La Big Ten lleva 3 años consecutivos siendo la conferencia del equipo campeón: Michigan, Ohio State e Indiana han sido los últimos campeones nacionales. Los Ducks quieren mantener esta dinámica y que haya un año más de la Big Ten levantando el trofeo en enero.

– North Dakota State y su salto a las grandes ligas

Hay universidades que llegan a FBS para aprender y crecer poquito a poco. No parece el caso de North Dakota State. Los Bison debutan esta temporada en categoría Football Bowl Subdivision después de haber construido durante más de una década una de las mayores dinastías de la historia del football universitario. Diez campeonatos nacionales de FCS desde 2011, una colección interminable de jugadores enviados a la NFL y una reputación que, dentro del mundo del college, hace tiempo que dejó de ser la de una universidad pequeña.

Ahora llega el salto. North Dakota State se incorpora a la conferencia Mountain West y disputará ocho partidos conferenciales. Algo interesante para ellos es que el cambio de categoría llega justo cuando la NCAA ha eliminado la penalización de dos años sin disputar bowls para los equipos que pasan de FCS a FBS. Así que tienen vía libre para soñar y para plantearse objetivos ambiciosos.

Si los Bison son lo suficientemente buenos, podrían jugar una bowl. Y si ocurre una auténtica locura y consiguen meterse en la conversación nacional, también pueden aspirar al College Football Playoff. Palabras mayores, por supuesto. Pero puestos a soñar… Su debut ha sido precisamente en esta week 0, contra Jacksonville State, y las sensaciones no han podido ser mejores: victoria por 33 a 7 en su casa de Fargo.

Porque North Dakota State lleva años jugando con una mentalidad de programa FBS, pero estando atrapados en una división inferior. Han reclutado, desarrollado y competido como una universidad de primer nivel, y ahora van a tener la oportunidad de comprobar qué sucede cuando se enfrenta semanalmente a equipos con mayor poderío, con más profundidad y, en muchos casos, más recursos.

NDSU no ha llegado aquí para hacer turismo. Los Bison mantienen una base lo suficientemente competitiva como para que el objetivo de una temporada de seis o siete victorias no parezca ninguna locura. El 12 de septiembre, en el partido contra Air Force, será el primer partido de conferencia de su historia en FBS Y también será una declaración de intenciones donde podremos ver el nivel real al que pueden rayar en esta bendita locura que se les viene por delante.

Los Bison no están aquí para convertirse en un equipo simpático que acaba de llegar a la fiesta. Han venido a quedarse, para ser un equipo incómodo, para medirse entre los más grandes. North Dakota State no empieza de cero. Empieza desde muy arriba.

– El regreso de la Pac-12: el muerto que decidió volver

Pocas historias explican mejor el caos del College Football moderno que esta. Hace apenas un par de años, la Pac-12 parecía muerta. Oregon, Washington, USC y UCLA se marcharon a la Big Ten. Arizona, Arizona State, Colorado y Utah pusieron rumbo a la Big 12. Y finalmente Stanford y California se unieron a la ACC. De este modo, Washington State y Oregon State se quedaron solos en una situación que parecía el final de la mítica Pac-12. La conferencia que durante décadas había definido el fútbol de la costa oeste estadounidense se había quedado reducida a dos universidades.

Parecía el final. Pero resultó que no. Ahora la Pac-12 está de vuelta. No precisamente con los equipos que le trajeron su prestigio en el pasado, de hecho vuelve con una mezcla bastante peculiar. Oregon State y Washington State son los que aguantan de los años dorados de la conferencia. Y junto a ellos llegan Boise State, Fresno State, San Diego State, Utah State, Colorado State y Texas State para reconstruir el football de la Pac-12.

La nueva conferencia no tiene el glamour de la antigua. Pero sí tiene algo que puede hacer de ella un gran ecosistema: nos vamos a encontrar con una gran competitividad, y el potencial de sus equipos es tremendo.

Boise State parte como el gran favorito después de ganar tres títulos consecutivos de la Mountain West. San Diego State aparece como uno de sus principales perseguidores y Washington State, Fresno State y Utah State pueden mostrar también argumentos para competir.

Surge una cuestión interesante: ¿Podrá esta nueva Pac-12 recuperar un sitio entre las grandes conferencias? Sobrevivir no es suficiente, la Pac-12 necesita relevancia a nivel nacional. Necesita audiencia. Necesita volver a recuperar su espíritu y su esencia, su notoriedad, su categoría. Necesita volver a sentirse importante en el panorama del football colegial.

Todo esto convierte a la Pac-12 en una de las historias más interesantes de la temporada. No sabemos aún si estamos ante el nacimiento de una nueva gran conferencia o ante el intento desesperado por mantener vivo un nombre histórico. Pero sí sabemos algo, y es que hace dos años todos hablaban de la muerte de la Pac-12 y hoy estamos hablando de quién puede ser el campeón.

Ahora sí: que comience el espectáculo

Ya se ha dado el pistoletazo de salida al College Football 2026 y no podemos tener la ilusión en niveles más altos. Aún no sabemos todavía quién jugará el National Championship. Tampoco sabemos quién ganará el Heisman Trophy. Pero sí sabemos que el College Football vuelve a estar aquí.

Welcome back, College Football. Que empiece el caos.


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