Desde que el hombre es hombre, la idea del eterno retorno ha estado presente en el imaginario colectivo e individual. Periodos cíclicos, auges y caídas, la noción de la historia repetida e incluso la sensación de ‘déjà vu’ nos remiten al concepto, más sensitivo que racional, de que lo que hemos vivido ya ha pasado o está a punto de volver a pasar. Y si hay un acontecimiento que supone el epítome de esta idea es el del inicio de una temporada en un deporte de equipo. De nuestro equipo.
Las mismas caras (o casi) con la misma camiseta, las mismas derrotas por los mismos errores y las victorias aplastantes de los equipos de siempre nos arrojan a la cara la percepción de que quizá esto ya lo hemos visto, vivido y sufrido. Y, sin embargo, seguimos volviendo en cada inicio a sentir, a creer, a imaginar y soñar con la posibilidad de que, por qué no, este año pueda ser el diferente.
Esta sucesión de sensaciones y sentimientos, tan familiar para un aficionado de la NFL, se mantiene en el college football, aunque con variaciones en la melodía principal. Y es que, si bien continúan inalteradas las tradiciones que apegan a la tierra a programas universitarios más que centenarios, las caras que los representan cambian casi cada año y eso otorga una dimensión nueva a cada temporada. Hasta las conferencias se miran al espejo para ver una imagen bien distinta de la que tenían una década atrás y los playoff ni existían hace solo dos años como los conocemos hoy.
En el football universitario, el eterno retorno se difumina pero la excitación por el inicio de la temporada se mantiene y, cuando quedan solo diez días, estos son solo algunos de los motivos para disfrutar de una competición que, si te engancha, ya no podrás soltar:
– ¿Back to back?: Todo lo escrito apenas unas líneas atrás se iría por la borda si a los Buckeyes de Ohio State les da por repetir título y conseguir, por segunda vez en la historia, un ‘back to back’ que, desde que el nacional se decide en un enfrentamiento directo, solo posee Georgia. OSU tiene mimbres, con una de las mejores secundarias del college liderada por un excelso y aún joven Caleb Downs y con el receptor por el que ya suspiran en la NFL, Jeremiah Smith, que registró la temporada más destacada de un freshman en lo que va de siglo (con el permiso de Trevor Lawrence). En el debe, las bajas en el backfield, en la línea defensiva y en un cuerpo técnico en el que el siempre cuestionado Ryan Day vuelve a estrenar coordinadores.

– Locura en la jornada 1: ¿Cinco de los 25 partidos más esperados de la temporada en la primera semana? La NCAA no se anda con chiquitas y, para abrir boca, enfrenta al actual campeón con el equipo que más problemas le puso en el playoff de 2024 y el que parte como número 1 en el recién publicado ranking de AP. Pero el Texas-Ohio State en Columbus no es el único encuentro top de la semana 1: Florida State examina en su casa a la siempre poderosa Alabama, LSU y Clemson empiezan a dirimir sus verdaderas opciones al playoff, como harán en el Hard Rock Stadium los Hurricanes de Miami y los Fighting Irish de Notre Dame, y el Kenan Stadium acoge el estreno del legendario Bill Belichick al frente de North Carolina. ¿Queréis más? Pues una semana antes, en la denominada ‘Week 0’, dos de las favoritas al título de la conferencia Big12 como Iowa State y Kansas State se enfrentan en suelo europeo, en el Aviva Stadium de Dublín. Un comienzo por todo lo alto.
– Mariscales, paso al frente: Aunque todos los años se espera mucho de ellos, la expectativa que genera el nivel que trae la clase de quarterbacks titulares de esta temporada en college está entre las más altas que se recuerdan. Cade Klubnik al frente de Clemson, Drew Allar en Penn State, Garrett Nussmeier con los Tigers de LSU, Sam Leavitt desde Arizona State o el inesperado y espectacular LaNorris Sellers en South Carolina ya demostraron su calidad la pasada campaña y en esta se espera un paso al frente en liderazgo para sumar más victorias. Y entre los que estrenan titularidad, hay muchas esperanzas en lo que Julian Sayin pueda dar a Ohio State, lo que John Mateer traiga desde Washington para remozar la cara a los Sooners de Oklahoma o en que la juventud y el dinamismo de DJ Lagway (si le respetan las lesiones) y Bryce Underwood insuflen nuevos bríos a dos programas históricos como Florida y Michigan, respectivamente.
– Dinastía Manning: Pero si hay un quarterback que genera expectativa en esta temporada de college football es Arch Manning. La historia que precede a su apellido pesa, como lo hacen las cualidades que viene mostrando desde el instituto y que le convirtieron en el jugador reclutado número 1 de su generación. Además, lo poco visto la pasada campaña no solo no baja el suflé, sino que lo eleva hasta convertir en real la posibilidad de que Texas alcance su primer título nacional en 20 años. No todo el mundo quiere a Manning, pero todo el mundo quiere ver a Manning.

· The power of Love: Si Jeremiah Smith encabeza la nómina de receptores a seguir en esta nueva temporada, su casi tocayo, Jeremiyah Love, lidera desde Notre Dame a los running backs que más ilusión generan en el college football. Rápido, elusivo, compacto y con buenas manos, su actitud perseverante para ganar la yarda de más que dé un touchdown o un nuevo primer down le convierte en el corredor total. Pero hay más: la dupla Singleton-Allen en Penn State, el triunvirato de los Longhorns, Nate Frazier y su oportunidad como titular en Georgia, jóvenes en grandes programas como Durham (LSU), Baugh (Florida) o Davidson (Clemson), veteranos que anticipan numerazos como Coleman (Washington), Reid (Pittsburgh) o Haynes (Georgia Tech)… Correr no fue nunca un problema en college.
· Defensas que ganan ¿campeonatos?: Si hay un mantra que se repite hasta la saciedad en football es que los buenos ataques ganan partidos, pero las grandes defensas se llevan los campeonatos. Con varios ejemplos recientes que refutan esta máxima, hay varias universidades que pretenden resarcirla esta temporada con engranajes defensivos que amarguen la vida a esos QB de los que tanto se espera. Clemson destaca entre ellas, con una línea defensiva imperial liderada por T. J. Parker y Peter Woods y una secundaria que tiene a un próximo primera ronda del draft entre sus cornerbacks como Aveion Terrell. Georgia y el sistema montado por Kirby Smart, que ya le llevó al nacional dos años consecutivos en 2021 y 2022, no le va a la zaga y Alabama pretende recuperar el trono desde la defensa. Si a ellas se le suma la calidad individual en la parcela defensiva que atesoran programas como Ohio State, Penn State, Texas o la sorprendente South Carolina, el espectáculo y las victorias desde la zaga están servidas.

Todo esto y más comienza en diez días. Para volver a emocionarte con la universidad de la que te prendaste por una victoria, un jugador o una acción que se quedó para siempre en tu retina. Para volver a programar tus sábados alrededor de un partido. Para volver a sentir que el corazón se acelera cuando la canción de tu equipo suena y aparecen en el campo cien almas enfervorecidas entre el fuego y el rugido de un estadio desbordado. Para volver a creer que este año la rivalry week será vuestra. Para volver a imaginar que el Heisman de esta temporada está en tu roster. Para volver a soñar con alzar el nacional. Y para, como delicadamente escribió y cantó el gran Gabo Ferro, volver a volver. En este caso, al college football.
Descubre más desde Los Índies de la NFL
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.


