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LOS ÍNDIESDE LA NFL
College Football

7/10

Están enterrados a menos de 500 kilómetros el uno del otro, en dos pequeños cementerios civiles de Wisconsin, aunque ambos murieron muy lejos de allí y eso es casi lo único que tienen en común. Eso y un profundo y tortuoso amor por el mismo deporte. Ambos hollaron la tierra a principios del siglo pasado pero es imposible que se conocieran: cuando el mayor de los dos, John Heisman, falleció, el joven apenas tenía 15 años y jugaba al football en el instituto de Lancaster. Se llamaba David Schreiner y era un muchacho grande y afable que, como tantos otros, pasaba las tardes lanzándose la pelota en un descampado detrás de la casa de su mejor amigo mientras soñaba con jugar para la Universidad de Wisconsin. 

Dave y su camiseta número 80.

Ni siquiera había nacido aún cuando el Georgia Tech de Heisman batió el récord de diferencia de puntos en un partido de football universitario. Un récord que sigue vigente y del que hoy se cumplen 110 años. 222 a 0, contra Cumberland, un 7 de octubre de 1916. El querido Antón Gallo lo contó aquí mucho mejor de lo que yo podría hacerlo. Y aunque no creo que se conocieran, seguro que Dave oyó hablar, y mucho, de Heisman, que ya era un mito de este deporte a principios de los años 40: entre otros a su entrenador, Harry Stuhldreher, Quarterback de los legendarios Four Horsemen de Notre Dame. Después de retirarse de los banquillos en 1927, tras un corto periplo en la universidad de Rice, John acabó viviendo en Nueva York donde el Downtown Athletic Club, una selecta sociedad para caballeros situada en Manhattan, lo fichó como Director Atlético. Allí formó un Touchdown Club y convenció a los socios para que instituyeran un premio honorífico con el fin de galardonar, cada año, al mejor jugador universitario de football al este del río Mississippi. El primer agraciado fue Jay Berwanger, Halfback de la Universidad de Chicago, en 1935. Al año siguiente, tras la prematura muerte de Heisman debida a una neumonía, decidieron ponerle apellidos al premio que, desde entonces, se llama John Heisman Memorial Trophy. De entre todas las anécdotas que se cuentan de Heisman me gusta sobre todo una. Si bien es sabido su gusto por los discursos largos y dramáticos y las arengas llenas de citas históricas y polvoriento sabor clásico (conté una hace no mucho aquí mismo), una faceta suya más oculta es la de actor teatral, pasión a la que se dedicaba durante las offseasons y gracias a la cual encontró primera esposa e inspiración. Era un obseso de Shakespeare y a buen seguro que escogía pasajes de Henry V para declamarlos ante sus pálidos y hormonales jóvenes jugadores para así motivarlos antes de la batalla. Me lo imagino blandiendo el puño y recitando aquello de: “We few, we happy few, we band of brothers; For he to-day that sheds his blood with me Shall be my brother”, porque el que hoy derrame su sangre conmigo será mi hermano.

Famoso partido de la Auburn de Heisman contra la Georgia de Pop Warner en http://www.wikipedia.com

En 1942, Dave Schreiner, con 60 votos, apareció en el top ten de la lista del trofeo Heisman, aunque muy lejos del ganador final, Frank Sinkwich, Halfback de Georgia que, con 1043 nominaciones, se convirtió en el primer jugador de la SEC en ganar el trofeo. Georgia terminó con un récord de 11-1 aquel año y se hizo con el título nacional, apoyada en los números increíbles de Sinkwich: más de 2 mil yardas de ataque y 27 anotaciones. Esos números le valieron a Frank ser el #1 del draft del año siguiente, selección de los Detroit Lions donde jugó 2 temporadas a nivel increíble en las que fue All-Pro y MVP de la liga en el 44. El año siguiente, después de alistarse en las fuerzas aéreas, se destrozó la rodilla en un partido de football militar y tuvo que poner fin a su prometedora carrera (como curiosidad, Sinkwich podría haber acabado siendo compañero de Dave Schreiner en los Lions. Ambos fueron los dos únicos All-American unánimes de aquel curso y el conjunto de Detroit seleccionó a nuestro muchacho con su pick número 2, en el 11 global, pero la vida le tenía destinado otro final mucho más trágico). De esos 10 primeros nombres del Heisman de 1942, 2 murieron en la guerra meses después. Dave en Okinawa (esa historia prometo contarla en otro momento) y Clint Castleberry, el Running Back de Georgia Tech, en las costas de Liberia mientras copilotaba un B-26 en misión de transporte. Georgia Tech retiró su dorsal, el 19, y a día de hoy es el único retirado en toda la historia de la Universidad. Tanto Sinkwich, como Schreiner, como Heisman pertenecen a las famosas 3 primeras hornadas de inducidos al salón de la fama del College Football. Frank y John entraron a la segunda, en 1954, y Dave al año siguiente. 

Frank Sinkwich en http://www.wikipedia.com

Además de tumba y deporte, David Schreiner y John Heisman comparten también fecha de efeméride. El 7 de octubre de 2006, hace hoy 20 años, la Universidad de Wisconsin colocó a Dave en el anillo de la fama, desplegando una bandera roja con su apellido y su número: Schreiner 80. Era solo el tercer jugador en la historia del programa en ser homenajeado de esa manera (los otros dos fueron, curiosamente, dos ganadores del trofeo Heisman: Alan Ameche y Ron Dayne). La ceremonia estuvo presidida por Judy Corfield, la sobrina del jugador, que salió al campo acompañada del director atlético Barry Álvarez y embutida en la vieja sudadera universitaria de su tío. Wisconsin ganó aquella tarde 41-9 a Northwestern mientras yo celebraba mi 28 cumpleaños. No recuerdo bien qué hice aquel día pero sí sé que fue mi último cumpleaños soltero y que sobrio no estaría: no en vano era sábado y éramos jóvenes y entonces aún los mejores (he repasado el calendario y entiendo que lo más probable es que hubiera ido al Molinón, a las 6 de la tarde, a ver la apasionante victoria del Sporting 1-0 ante el Vecindario, con un solitario gol de Congo en el minuto 60; los 3 puntos situaban al Sporting octavo en la clasificación a 8 puntos del Eibar así que, en realidad, han pasado 20 años pero todo sigue siendo más o menos igual. Menos las canas).

Placa de una leyenda y del récord 222 a 0.

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